El mundo cambió. Gran parte del crecimiento social fue posible gracias a mujeres que tomaron posiciones relevantes en todos los estamentos sociales. Las mujeres no se han callado y eso implicó la creación de un camino de mejora social que tiene un impacto positivo para acabar con la desigualdad de género. El movimiento se fue trasladando a diversos problemas, y en la actualidad gran parte de las empresas líderes y partidos políticos tienen a la diversidad como un tema clave de su agenda. Sin embargo, no ha pasado lo mismo con el tratamiento de la salud de la mujer. Ello se ve claramente en el caso de los tratamientos de fertilidad donde la mujer “pone el cuerpo” muchas veces por un objetivo no tan justificable desde el punto de vista científico.


El deseo por tener el hijo que no llega es una angustia que recorre a 1 de cada cinco mujeres en edad reproductiva. Ese deseo muchas veces se transforma en presión por parte del entorno familiar y social. La industria de la fertilidad avanzó mucho en diseñar tecnologías y tratamientos médicos para lograr el sueño del bebé en casa. Con éxitos y también con importantes fracasos se debe señalar que la estrategia siempre estuvo centrada en el bebé y mucho menos en el cuerpo de la mujer. La pregunta de la industria médica ha sido: ¿Cómo lograr un embarazo? Y a partir de dar respuesta a esa pregunta las mujeres han sido invadidas con todo tipo de hormonas y tratamientos de alta complejidad en busca de lograr un bebé.


Plantear el interrogante de esta forma conlleva una manera de hacer ciencia ya que ésta buscará respuestas para el problema propuesto. También esa estrategia olvida a la mujer, sus deseos y condiciones físicas, e incluso el pensar cómo continuará su salud incluso una vez que sea madre. ¿Y si además tuvo múltiples fracasos?

Escuchar a la naturaleza nos impone otra pregunta: ¿Por qué esa mujer no se embaraza? Cuando quisimos entender por qué no se logra un embarazo exitoso en lugar de sólo buscar qué condiciones crear para que se produzca el embarazo nuestros descubrimientos científicos cambiaron. Así dimos con un conjunto de enfermedades subclínicas, o sea con el desarrollo potencial de enfermedades como celiaquía, diabetes, autoinmunidades, entre otras que aún no se manifestaron, y donde la infertilidad es la primera manifestación clínica, algo que antes no se relacionaba. Al buscar tratar estas patologías logramos avances fundamentales en fertilidad desde el punto de vista la mujer. La naturaleza nos enseña que no quiere una futura mamá que pueda desarrollar determinado tipo de enfermedades. Debemos tratar las causas para tener un bebé y una mamá sanas en casa. Sin diagnóstico no hay cura. Por eso es que a veces se puede lograr el bebé pero eso no quita que se haya encontrado la causa.

Toda esa situación nos llevó a crear una iniciativa global: Women Health First. Nos dimos cuenta que pensar las cosas de otra forma donde la mujer esté en el centro es algo que nos trasciende. Por eso decidimos hacer un llamado a crear un movimiento que ponga la salud de la mujer primero. Esperamos que este movimiento vaya identificando temas de salud de la mujer que pueden y deben ser tratados de otra manera. Queremos encontrar otra forma de hacer las preguntas para dar con otro tipo de respuestas. También queremos llamar la atención sobre desigualdades de género dentro del ambiente médico que tengan impacto sobre la salud de la mujer. Esperamos por supuesto escuchar todas esas preguntas y reclamos que no conocemos y sumarlos a nuestra iniciativa global Women’s Health First (La salud de las mujeres primero).


Entre algunas de las primeras líneas de acción que queremos destacar se encuentran:

  • Herramientas para que la mujer pueda tomar decisiones basadas en su salud y no por las presiones a las que pueda ser sometida: maternidad, estética, psicológica entre otras.
  • Desarrollo de protocolos que preserven la salud de la mujer antes de ser intervenida para diferentes prestaciones médicas como las de estética y fertilidad.
  • Igualdad de género en el board que toma decisiones dentro de los centros de fertilidad, clínicas y hospitales
  • Igualdad de género en la industria farmaceútica que diseñan medicamentos para la salud de la mujer
  • Igualdad de género en los formadores de salud pública

Nuestra iniciativa también apunta a ofrecer un servicio para que los procesos de las organizaciones vinculadas al ámbito de la salud se beneficien de todo lo que aprendamos y desarrollemos en WHF.

  • Mentoría y asesoramiento para la mejora de procesos internos vinculados a WHF
  • Programas de Entrenamientos
  • Certificados WHF que las organizaciones podrán exhibir en sus webs y locaciones

Dentro de esta iniciativa pensamos trabajar con mujeres referentes de todos los ámbitos y enviaremos invitaciones especiales a personalidades del arte, la ciencia y la cultura. Esperamos que te sumes!

No estamos en contra de la colaboración con los hombres. Desde los inicios la naturaleza nos dio un padre y una madre y es desde la visión de ese conjunto donde se logran los mejores resultados. Pero llevamos demasiados años escuchando una única voz, un solo mandato. Es por eso que este camino hacia la igualdad de género que incluso se ha enriquecido con aún una mayor diversidad sexual de contemplar la visión de un conjunto y no sólo buscar un resultado. Queremos hacer las preguntas correctas. Y cuando uno se las formula ya no hay vuelta atrás. No podemos hacer otra medicina que la que aprendemos indagando profundamente sobre lo que la naturaleza nos enseña. Luego de tratar pacientes en América, Asia y Europa el mensaje que aprendimos de escucharlas fue claro: Women’s Health First!

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